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jueves, 17 de diciembre de 2015

Queremos tanto a Glenda (Julio Cortázar)

Queremos tanto a Glenda

Julio Cortázar


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viernes, 19 de diciembre de 2014

¡Qué Hermosa Pareja! (F. Scott Fitzgerald)

¡Qué hermosa pareja!

 I.

 A las cuatro de una tarde de noviembre de 1902, Teddy van Beck se apeó de un cabriolé frente a una casa de piedra caliza en Murray Hill. Era un joven alto, ancho de hombros, con una cara delicada en la que sobresalían la nariz aguileña y los ojos dulces y castaños. En sus venas competían la sangre de gobernadores de la época colonial y la sangre de famosos salteadores de caminos disfrazados de plutócratas; la síntesis había producido, allí y entonces, en Teddy Van Beck, algo nuevo y diferente.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Quien Se Enoja Pierde (Cuento Popular Maya)

Quien Se Enoja Pierde
Cuento Popular Maya

HACE TIEMPO, VIVÍAN TRES HERMANOS huérfanos con su abuelita. Vivían pobres, torciendo hilo. El mayor quiso probar su suerte y salir.
—Voy a buscar trabajo, abuelita.
—Pero, ¿a dónde vas a ir, hijo? Podemos vivir bien, torciendo nuestro hilo.
El muchacho insistió y la viejita no pudo convencerlo; viendo que de cualquier manera se iría, le alistó su bastimento de posol. Y el muchacho se fue.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

¿Que le sucedió Al Sargento Masuro? (Harry Muslish)


GOBIERNO DE SU MAJESTAD DE LOS PAÍSES BAJOS - Ministerio de la Guerra A: Negociado O. Z.
Sección A, Despacho 3 LA HAYA (Holanda)

Señores:
Les dirijo esta carta con toda serenidad, quizá con la serenidad que surge cuando se ha desvanecido!a esperanza.
Supongo que conocerán estas circunstancias. Pero yo no sé quiénes son ustedes, o a qué Ministerio pertenecen, o qué significan las iniciales de su Negociado, del cual nunca antes oí hablar, por lo que no me sorprendería que perteneciesen también a un Ministerio del que tampoco antes tuve noticia. El teniente coronel Stratema, oficial comandante del 5.° batallón del Regimiento 124, en Nueva Guinea, me proporcionó su dirección, y me dijo que había de notificarles el asunto del sargento Masuro «como si lo estuviese contando a un amigo».

jueves, 3 de julio de 2014

Quien No Te Conozca Que Te Compre (Juan Valera)


No nos atrevemos a asegurarlo, pero nos parece y querernos suponer que el tío Cándido fue natural y vecino de la ciudad de Carmona.
Tal vez el cura que le bautizó no le dio el nombre de Cándido en la pila, sino que después todos cuantos le conocían y trataban le llamaron Cándido porque lo era en extremo. En todos los cuatro reinos de Andalucía no era posible hallar sujeto más inocente y sencillote.
El tío Cándido tenía además muy buena pasta.
Era generoso, caritativo y afable con todo el mundo. Como había heredado de su padre una haza, algunas aranzadas de olivar y una casita en el pueblo, y como no tenía hijos, aunque estaba casado, vivía con cierto desahogo.
Con la buena vida que se daba se había puesto muy lucio y muy gordo.
Solía ir a ver su olivar, caballero en un hermosísimo burro que poseía; pero el tío Cándido era muy
bueno, pesaba mucho, no quería fatigar demasiado al burro y gustaba de hacer ejercicio para no engordar más. Así es que había tomado la costumbre de hacer a pie parte del camino, llevando el burro detrás asido del cabestro.

sábado, 31 de mayo de 2014

¡Qué hermosa! (Hans Christian Andersen)

 

El escultor Alfredo - seguramente lo conoces, pues todos lo conocemos - ganó la medalla de oro, hizo un viaje a Italia y regresó luego a su patria. Entonces era joven, y, aunque lo es todavía, siempre tiene unos años más que en aquella época.
A su regreso fue a visitar una pequeña ciudad de Zelanda. Toda la población sabía quién era el forastero. Una familia acaudalada dio una fiesta en su honor, a la que fueron invitadas todas las personas que representaban o poseían algo en la localidad. Fue un acontecimiento, que no hubo necesidad de pregonar con bombo y platillos. Oficiales artesanos e hijos de familias humildes, algunos con sus padres, contemplaron desde la calle las iluminadas cortinas; el vigilante pudo imaginar que había allí tertulia, a juzgar por el gentío congregado en la calle. El aire olía a fiesta, y en el interior de la casa reinaba el regocijo, pues en ella estaba don Alfredo, el escultor.