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miércoles, 22 de octubre de 2014

Leyenda E Historia De Palomo, El Caballo De Simón Bolívar (Leyendas De Nuestra América)


Bolívar llega a Santa Rosa de Viterbo a principios de noviembre de 1814. Iba a Tunja a dar cuenta al Congreso.
A la sazón reunido en aquella ciudad, de los sucesos prósperos y desgraciados que habían ocurrido durante la ultima campaña de Venezuela.

Su alma estaba acongojada, porque a las desgracias de su patria sé unía la mala voluntad de sus amigos.

El Libertador hizo su entrada a Santa Rosa en la bestia cansada y no halló medio para remontarla.

Pasacaballo (Leyendas De Nuestra América)

Leyenda cubana.

Hace muchos años un marino japonés tocó puerto en la ciudad de Cienfuegos y, le agradó tanto la Perla del Sur, que aquí se quedó para siempre. Trabajó en las duras faenas del Muelle Real y allí gustaba de hacer apuestas para demostrar quién podía estar más tiempo bajo el agua o llegar hasta el máximo de profundidad.

Cuentan que una vez, en Pasacaballos, en la orilla que da hacia el Castillo de Jagua, probó suerte a buscar una moneda de oro que había caído prisionera de la profundidad. Su cuerpo atlético, con rapidez, se perdió en las límpidas aguas en busca del trofeo y so pena de verdadera prueba de inmersión en apnea.

Pasaron dos largos minutos y los curiosos empezaron a mirarse. De improviso vieron el cuerpo del japonés que se aproximaba desesperadamente a la superficie y al coger una gran bocanada de aire, sus ojos estaban casi fuera de las órbitas. Gritó estentóreo:
¡CABALLO! ¡CABALLO! ¡CABALLO! ¡CABALLO, GRANDE!

Recuperó la respiración, pero no quitaba la vista de las aguas y no dejaba de decir que allí, debajo de la corriente líquida, había un caballo gigante. El japonés enloqueció y se supone que por efecto de la presión del agua, vio un caballito de mar convertido en descomunal corcel. Él tuvo que vivir de la caridad pública y no se separó jamás de las orillas a la entrada de la bahía en Pasacaballos, sobre todo en las tardes.

En ocasiones el japonés devenido cienfueguero se ponía frenético de locura señalando las aguas y muchas personas, al igual que él, llegaron a escuchar los cascos de un enorme caballo que, allá, en la profundidad, cabalgaba a gran velocidad.

Guanaroca (Leyendas De Nuestra América)

Leyenda cubana.

Al sudeste de la hermosa bahía de Cienfuegos, se extiende una laguna salobre, en la que derrama parte de sus aguas el río Arimao.

Es la Laguna de Guanaroca, en cuya tersa superficie se refleja la pálida luna, la dulce Maroya de los Siboneyes, productora del rocío y benéfica protectora del amor.

Según la leyenda siboney, la laguna de Guanaroca es la verdadera representación de la luna en la tierra.

Una Cabellera Que Se Volvió Cascada (Leyendas De Nuestra América)

Leyenda cubana.

La india Maroya bajaba al monte todas las noches desde la luna para bañarse en las ondulantes aguas del Hanabanilla, que corre entre las lomas del Guamuhaya. En cierta ocasión Arimao, joven y apuesto guerrero, la descubrió casualmente en su baño nocturno, y se quedó admirado de su belleza; sobre todo de su larga cabellera, que le corría por la espalda hasta perderse a lo lejos flotando sobre las aguas del río. Desde ese momento, el joven quedó hechizado por aquel encanto de mujer. No había dudas: estaba enamorado.  Por eso juró luchar con todas sus fuerzas por alcanzar el amor de Maroya.

La Capilla del Cristo (Leyendas De Nuestra América)


Leyenda de Puerto Rico.

Cuenta la leyenda que la Capilla del Cristo se erigió para honrar un milagro.

Dice la leyenda, que para los años 1750 más o menos, se había efectuado una carrera de caballos a lo largo de la calle Del Cristo. Uno de los participantes no pudo detener su caballo y se cayó por el precipicio. Don Tomás Mateo Prats, que era el secretario de gobierno para aquel entonces, invocó al Santo Cristo de la Salud y que el joven que cayó por el precipicio se salvó. Por agradecimiento al Santo Cristo de la Salud, Don Tomás Mateo Prats ordenó construir la Capilla.

La verdad, no es esa. Estudios recientes hechos por Don Adolfo de Hostos confirman que el joven que cayó por el acantilado, sí murió. Don Tomás Mateo Prats ordenó erigir la Capilla para evitar tragedias futuras.

Guanina y Sotomayor (Leyendas De Nuestra América)


Leyenda de Puerto Rico.

Guanina era una india taína. Hermana de Agüeybaná el Bravo, o sea, el jefe de la tribu y de un grupo de bravos guerreros, el cacique supremo de toda la isla de Puerto Rico. Guanina significa en el lenguaje taíno: "Resplandeciente como el oro".

La Garita Del Diablo (Leyendas De Nuestra América)

Leyenda de Puerto Rico.

Los habitantes de la isla de Puerto Rico, eran muy propensos a los ataques de piratas. Por tal razón tenían que pasarse la vida vigilando. La ciudad capital estaba rodeada (aún está) por castillos y murallas. Alrededor de las murallas había, entre trecho y trecho, unas garitas o torrecitas donde los soldados hacían su guardia día y noche. Por las noches se sentías las rondas de gritos que los centinelas gritaban para no dormirse.

El Pájaro Hornero Y El Amor (Leyendas De Nuestra América)

Leyenda taína.

Guarabó era un muchacho común que vivía en las afueras de la aldea, en una casa igual a todas las demás.

El Primer Fuego (Leyendas De Nuestra América)

Leyenda guaraní. Paraguay.

Después de la lluvia de cuarenta días y cuarenta noches, el Padre Primero hizo una Tierra Nueva. Miró todo lo que había creado: montañas, ríos, selvas, mares; se acercó a las cabañas donde vivían los hombres. Oyó un ruido extraño y al asomarse vio que provenía de los hombres al masticar raíces y carne cruda. Pensó que no tenían el fuego para cocinar y sentarse alrededor a conversar y contar cuentos. Miró las altas montañas donde sí había fuego. Los seres gigantes que allí vivían eran malvados sin corazón que se habían  apoderado del fuego para no compartirlo y poder cocinar a los hombres en las llamas de los volcanes. Buscó quien le ayudara en su empresa de llevarse el fuego entre los seres del   agua. Llamó a Cururú, el sapo tan verde como la hierba. Como Cururú era bueno cazando cosas que salieran volando, atraparía las brasas.

El Pájaro De Fuego (Leyendas De Nuestra América)


Leyenda jíbara. Ecuador.

Los jíbaros no tenían candela, se comían crudos los zapallos, los porotos, la yuca, las aves y los peces. Tampoco podían alumbrarse por las noches. Pero había un hombre que sí tenía, no se sabe cómo, candela. Se llamaba Taquea.

Una vez su mujer se fue a la chacra a recoger tubérculos. De regreso encontró un quinde inmóvil sobre el camino, estaba mojado y no podía volar para conseguir su alimento. La mujer se compadeció del animalito y se lo llevó a casa con la intención de calentarlo. Lo acercó a las llamas: el quinde sacudía las alitas en la ceniza caliente. Pronto pudo pararse y sin querer prendió su cola y se echó a volar. Se posó en un tronco seco del bosque y allí dejó la candela para los jíbaros.
Salieron corriendo de sus chozas y al ver la maravilla cada uno tomó su parte y se la llevó a su casa.

Así comenzaron a cocinar los alimentos, a alumbrarse de noche y a tejer historias alrededor de una fogata...y es por ello que el quide tiene en la cola un destello de fuego.

El Sapo Y El Urubú (Leyendas De Nuestra América)


Leyenda chilena.
En un principio, el vanidoso sapo tenía una espalda lisa y lustrosa. Ocurrió que el sapo y el urubú fueron invitados a una fiesta que se iba a realizar en el cielo de los animales. Después de hacer sus preparativos, el urubú fue a burlarse del sapo. Lo encontró entre los juncos de un charco croando de la manera más melodiosa posible porque estaba adiestrando la voz. Se saludaron los animales. El sapo decía que lo habían invitado por su gran habilidad de cantante. El urubú dijo que él también estaba invitado, para que el sapo se dejara de jactancias y se fue convencido de que el animalito verde era un gran farsante.

Los Dioses De La Luz (Leyendas De Nuestra América)

Leyenda mapuche. Chile.

Antes de que los mapuches descubrieran cómo hacer el fuego, vivían en las "casas de piedra", en las grutas de la montaña. Cuando Cheruve se enojaba llovían piedras y ríos de lava; a veces caía del cielo como un aerolito. Cada estrella era un antiguo abuelo iluminado que cazaba avestruces entre las galaxias. El sol y la luna, daban vida a la tierra, eran padre y madre. El canto nocturno del chuncho era signo de enfermedad y muerte.

Con (Leyendas De Nuestra América)


Leyenda incaica. Perú.

Dicen que al principio del mundo vino por la parte septentrional un hombre que se llamó Con, el cual no tenía huesos. Andaba mucho y ligero, acortaba el camino bajando las  sierras y alcanzando los valles con la voluntad y la palabra, como hijo del Sol que decía ser.

Hinchó la tierra de hombres y mujeres que él mismo creó y les dio mucha fruta y pan, con lo necesario para la vida.

Empero, porque algunos le provocaron enojo, volvió la buena tierra que les había dado en arenales secos y estériles, como los de la costa; les quitó la lluvia y nunca después llovió allí.
Únicamente les dejó los ríos de piadoso, para que se mantuvieran con regadío y trabajo.

Pachacamac llegó a la región, hijo también del Sol y de la Luna. Desterró a Con y convirtió sus hombres en gatos negros; tras lo cual creó de nuevo a los hombres y mujeres como son ahora. Les proveyó de cuantas cosas tienen. Por gratificación a tales mercedes la gente lo tomó por dios... Y por tal tuvieron y honraron a Pachacamac...

El Amarú (Leyendas De Nuestra América)

Leyenda Quechua. Perú.

Hubo una gran sequía, perecieron las plantas y desaparecieron hasta los líquenes y musgos bajo el sol implacable. La tierra se cuarteaba polvorienta, sin árboles que dieran sombra. La flor de qantu, la que florece en la aridez, sintió marchitarse los pétalos. El capullo que quedaba intacto reacio a morir, fue transformando sus pétalos en alas y agitándose se desprendió de la planta calcinada convertido en colibrí. Se dirigió a la cordillera y llegó hasta la laguna de Wacracocha.
Sin atreverse a beber ni sobrevolar sus aguas, las contempló y voló hacia la cumbre del Waitapallana. Se posó exhausto en la cima helada  por el viento; con su último aliento suplicó ternura y piedad al padre Waitapallana, salvación para la sequía. Murió el colibrí.

Waitapallana se sintió acongojado por la tierra estéril y devastada, sentía el aroma de la  flor de qantu que solía engalanar su atuendo y su fiesta. Tanto fue su dolor, que dos lágrimas de dura roca resbalaron hasta la superficie de Wacracocha y las aguas se abrieron haciendo retumbar al mundo. El estruendo y las lágrimas de Waitapallana llegaron al  fondo del lago despertando al Amarú que dormita enroscado a lo largo de la cordillera con la cabeza justo en el lecho del lago. Se desperezaba, la tierra se movía con violencia; la laguna, agitada, dejó ver entre la espuma la cabeza del Amarú: serpiente alada con cabeza de llama y cola de pez, de ojos cristalinos y hocico rojizo.

El Amarú se elevó en el aire eclipsando el sol de ojos flameantes que estallan en ira. Diez mil guerreros con corazas y espuelas se lanzan a combatirlo. La lucha es feroz... del hocico del Amarú surge la niebla que va a parar a los cerros, del movimiento de sus alas se cae la lluvia en torrentes, de su cola de pez se desprende el granizo y de los reflejos dorados de las bellas escamas nace el arco iris. Así renace la vida cuando ya parecía extinguida, reverdece la tierra y se llenan de agua clara los puquiales.

En Perú creían que todo estaba escrito en las escamas del Amarú, las vidas, las cosas, lashistorias, las realidades y los sueños.

Los Hermanos Ayar (Leyendas De Nuestra América)


Leyenda inca. Perú. (Sobre el origen del Imperio Incaico)

En el cerro Pacaritambo (doce leguas al sureste de Cuzco) aparecieron los hermanos Ayar después del gran diluvio que había arruinado los pueblos. Salieron del cerro llamado Tampu Tocto, cuatro varones y cuatro mujeres, hermanas y esposas de éstos. Eran Ayar Manco con su esposa Mama Ocllo; Ayar Cachi, con Mama Cora; Ayar Uchu y Mama Rahua y por último, Ayar Auca con su mujer, Mama Huaco.

Palla Huarcuna (Leyendas De Nuestra América)

Leyenda incaica. Perú

El hijo del Sol, Túpac Yupanqui, el rico en todas las virtudes como lo llaman los haravicus (hombres sabios) del Cuzco, celebra su victoria sobre la indómita tribu de los pachis. La gente del Imperio sale de sus casas a vitorear al Inca.

Pero ocurre un acontecimiento nefasto: el cóndor de las alas gigantescas, herido traidoramente y sin fuerzas ya para cruzar el azul del cielo, cae del pico más alto de los Andes, tiñendo la nieve con su sangre. El gran sacerdote, al verlo morir, dice que se acerca la ruina del reino de Manco Capac, primer Inca y fundador del imperio; que otra gente vendrá en piraguas de alto bordo a imponerle su religión y sus leyes.

Pero hoy sigue la fiesta, se acerca en andas una hermosa cautiva que va a ser entregada al Inca. Hay amargura en su corazón pues está lejos de su amado y se ve obligada a entonar alabanzas al conquistador. De pronto se estremece al ver que su amado se encuentra allí, también prisionero del Inca. La noche empieza a caer sobre los montes, y la comitiva real se detiene en Izcuchaca. De repente la alarma cunde en el campamento. La hermosa cautiva, la joven del collar de guairuros destinada para el serrallo del monarca, ha sido sorprendida huyendo con su amado, quien muere defendiéndola. Túpac Yupanqui ordena la muerte para la esclava infiel. Y ella escucha alegre la sentencia, porque anhela reunirse con el dueño de su espíritu y porque sabe que no es la tierra la patria del amor eterno.

Y desde entonces en el sitio donde fue inmolada la cautiva, en el Palla Huarcuna ubicado en la cadena de cerros entre Izcuchaca y Huaynanpuquio se ve una roca que tiene las formas de una india con un collar en el cuello y el turbante de plumas sobre la cabeza. Se asegura que nadie puede atreverse a pasar de noche por Palla Huarcuna sin ser devorado por el fantasma de piedra.

Manco Capac y Mama Ocllo (Leyendas De Nuestra América)


Leyenda inca. Perú. (Sobre el origen del Imperio Incaico)

El sol, viendo el estado penoso de los hombres, creó una pareja: Manco Capac el varón y Mama Ocllo, su esposa y hermana; les colocó un cetro de oro y les ordenó ir por el mundo para civilizar a los pobladores. Les encargó fundar un reino, e implantar en él el culto al sol.

Manco Capac y Mama Ocllo salieron de las espumas del Lago Titicaca, y avanzaron hacia el norte. El cetro de oro les serviría para encontrar el lugar ideal para la fundación del Imperio, pues en él se hundiría el bastón hasta desaparecer.

Decidieron separarse, marchando Manco Capac al norte y Mama Ocllo al sur del valle, para convocar a la gente y someterla. Los habitantes de todo el valle no tardaron en reconocerlos como seres sobrenaturales. Después de un largo recorrido, el cetro se hundió en el cerro Huanacauri. Manco Capac y Mama Ocllo se establecieron allí.

Manco Capac mandó a los que estaban con él instalarse en la parte alta del valle, que se llamó Hanan Cuzco; y Mama Ocllo colocó a los suyos en la parte baja o Hurin Cuzco. Ambos ayudaron a mejorar el lugar; enseñaron a los hombres que allí vivían a trabajar la tierra, a construir canales. A las mujeres Mama Ocllo les enseñó a hacer coser, cocinar y hacer telares.

Esta leyenda ha llegado hasta nuestros días gracias al cronista Inca Garcilaso de la Vega.

El caballito De Siete Colores (Leyendas De Nuestra América)


Leyenda guatemalteca.

La grande y próspera granja de Don Isidro estaba al pie de la montaña. Una noche él y sus hijos escucharon a un tropel de caballos retozando entre sus hortalizas. Tomando linternas y escopetas se asomaron y para su sorpresa ¡vieron caballos de todos colores! Como eran caballos encantados, las balas se volvían humo en el espacio; los caballos abandonaron las hortalizas dejándolas maltrechas y sin dejar rastro, como si más que correr, volaran.

Los Hombres De Madera Y Los Cuatro Brujos (Leyendas De Nuestra América)


Leyenda quiché o maya. Guatemala.

Cuenta el Popol-Vuh cómo en un principio no existía nada, todo estaba vacío, silencioso e inmóvil.
Sólo existían el cielo y el mar en calma y los progenitores, que eran grandes sabios: el Creador, el Formador, Tepeu (el Soberano) y Gucumatz (culebra de plumas que anda en el agua). Entonces vino la palabra, vino de los Señores del Cielo, de la noche; hablaron, meditaron, celebraron consejo... crearon las montañas y los valles y el agua tomó su curso entre los ríos, los riachuelos y los mares; y tomaron su lugar los genios de la montaña, las plantas y animales...

Los Ticunas Pueblan La Tierra (Leyendas De Nuestra América)


Leyenda Ticuna. Colombia.

Yuche vivía desde siempre, solo en el mundo. En compañía de los animales había visto envejecer la tierra. Su choza se encontraba en un claro de la selva muy cerca a un arroyo delineado por playas de arena fina; ni el calor ni la lluvia intervenían la placidez y hermosura del lugar. Este es el sitio a donde los Ticunas esperan ir algún día.

Siguiendo su costumbre, Yuche fue a bañarse al arroyo. Al lavarse la cara y mirarse en el espejo de las aguas notó por primera vez que había envejecido. Se sintió muy triste de pensar en su soledad y su vejez, cuando el muriera la tierra quedaría más sola todavía.

Yendo de camino a su choza sintió un dolor en la rodilla, Yuche pensó que se trataba de la picadura de algún insecto. Comenzó a sentir un gran sopor, con dificultad llegó a su choza  y se acostó. Al otro día despertó muy tarde; el dolor le impidió levantarse. Se miró la inflamada rodilla y a través de su piel, que se había puesto transparente pudo observar en el fondo dos minúsculos seres que trabajaban: el hombre templaba un arco y la mujer tejía un chinchorro. Y Yuche les preguntaba que quiénes eran y cómo llegaron allí, pero las personitas lo miraron, no le contestaron y siguieron con su trabajo. Entonces Yuche hizo  un máximo esfuerzo por levantarse pero cayó sobre la tierra. Su rodilla reventó y pudieron salir los seres que inmediatamente comenzaron a crecer.
Cuando Terminaron de crecer, Yuche murió.

Los primeros Ticunas anduvieron un tiempo por allí, donde tuvieron varios hijos; pero más tarde se marcharon por el deseo de conocer tierras y se perdieron. Muchos Ticunas han buscado el lugar, pero nadie lo ha encontrado.