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viernes, 26 de agosto de 2016

Conan El Vengador (Robert E. Howard & L. Sprague de Camp & Bjorn Nyberg)

Conan El Vengador
Robert E. Howard & L. Sprague de Camp & Bjorn Nyberg


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domingo, 28 de diciembre de 2014

El Ojo De Tandyla (L. Sprague De Camp)


L. Sprague De Camp


Un día... tan lejano que desde entonces se han formado las montañas, con ciudades en sus laderas...
Derezong Taash, el hechicero del rey Vuar el caprichoso, estaba sentado en su biblioteca leyendo los "Fragmentos Selectos de Lontang", y bebiendo el verde vino de Zhysk. Se hallaba en paz consigo mismo y con el mundo, ya que hacía más de diez días que nadie había intentado asesinarlo, ni por medios naturales o de otra clase. Cuando se cansó de descifrar los grifos crípticos, Derezong llevó su vista por encima del borde de su copa hacia su biombo demoniaco, en el que el gran Shuazid (antes de que el rey Vuar tuviese el capricho de enojarse con él) había pintado toda la gama de demonios de Derezong; desde el temible Fernazot hasta el más elemental de los espíritus sometido a sus mandatos.
Al ver a Derezong cabía preguntarse por qué tendría que molestarse ningún espíritu por él. Puesto que Derezong Taash era un hombrecillo rechoncho, muy bajo para ser un Lorska, con una cabellera blanquecina enmarcando su rostro juvenil y redondo. Cuando le aplicaron el tratamiento "zompur" se olvidó de mencionar su cabellera, entre las demás cosas con las que deseaba adquirir la eterna juventud, omisión que proporcionó a los brujos rivales la ocasión de cubrirlo de ridículo por aquel olvido.

Cazar Un Dinosaurio (L. Sprague De Camp)


L. Sprague De Camp

Título original: TO HUNT A DINOSAUR

* * *
No, señor Seligman. No pienso llevarle a cazar dinosaurios a finales de la era mesozoica.
-¿Que por qué no? Veamos... ¿cuánto pesa usted? ¿Sesenta kilos? No, no... el límite más bajo es setenta kilos.
Pero no se preocupe. Lo llevaré a cualquier período que quiera de la era cenozoica. Si lo desea, le conseguiré un entelodonte, un titanoterio o un uintaterio. Todos ellos poseen hermosas cabezas. O podemos acercarnos un poco más e ir al pleistoceno, para que pruebe su 'suerte con los mamuts y los mastodontes.

Si lo desea, lo llevaré mucho más lejos: al triásico, donde podrá matar cualquier pequeño antecesor del dinosaurio que se le antoje.

martes, 25 de noviembre de 2014

La Orden (L. Sprague de Camp)

La orden
L. Sprague de Camp
The command

Johnny Black extrajo de la estantería de la biblioteca el tomo V de la Enciclopedia Británica y lo abrió en la sección de «Química». Ajustó la cinta elástica que sujetaba sus lentes y encontró la página en cuya lectura se había interrumpido la última vez.
Se afanó en hallarle el sentido a unas fórmulas y luego meditó melancólicamente que era inútil; necesitaría que el profesor Methuen le enseñara un poco más antes de que pudiera proseguir el estudio de aquella materia.
Y ansiaba verdaderamente saber todo lo posible tocante a la química que le había hecho ser lo que era, además de capacitarle para poder leer una enciclopedia.