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lunes, 16 de marzo de 2015

Guy de Maupassant

Mont Oriol (Guy de Maupassant)


Cuentos Esenciales V (Guy de Maupassant)


Cuentos Esenciales IV (Guy de Maupassant)


Cuentos Esenciales III (Guy de Maupassant)


Cuentos Esenciales II (Guy de Maupassant)


Cuentos Esenciales I (Guy de Maupassant)


Bel Ami - Parte II (Guy de Maupassant)


Bel Ami - Parte I (Guy de Maupassant)


miércoles, 26 de noviembre de 2014

La Noche (Guy de Maupassant)

Guy de Maupassant

LA NOCHE


(La nuit, 1887)

 Un ejemplo de lo fantástico obtenido con poquísimos medios: esta narración no es más que un paseo por París, una ajustada relación de las sensaciones que el noctámbulo Maupassant experimentaba en cada anochecer. Pero aquí, una sensación opresiva, de pesadilla, ocupa el cuadro de principio a fin, intensificándose cada vez más. La ciudad es siempre la misma, calle a calle y palacio a palacio, pero primero desapareren las personas, después, las luces; el bien conocido escenario parece contener solamente el miedo del absurdo y de la muerte.
 Maupassant (1850–1893) tiene también un puesto en la literatura fantástica por una serie de textos escritos en los años que preceden u su crisis de locura sin retorno: las imágenes cotidianas liberan un sentimiento de terror.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Arrepentimiento (Guy De Maupassant)


Arrepentimiento
Regret
I
El señor Saval acaba de levantarse. Llueve. Es un triste día de otoño; las hojas caen. Caen lentamente con la lluvia, formando también una lluvia más apretada y más lenta. El señor Saval no está satisfecho. Va de la chimenea a la ventana y de la ventana a la chimenea. La vida tiene días tristes, y para el señor Saval en adelante sólo tendrá días tristes, porque ha cumplido sesenta y dos años. Está solo, soltero, sin familia, sin nadie que se interese por él. ¡Es muy triste morir aislado sin dejar un afecto profundo!
Piensa en su vida sin encantos y sin atractivos. Y recuerda en el pasado, en su niñez lejana, la casa paterna, el colegio, las vacaciones, la Universidad. Luego, la muerte de su padre.
Vive con su madre; viven los dos, el joven y la vieja, tranquilamente, sin desear nada. Pero  la madre  muere  también.  Qué  triste vida!

viernes, 26 de septiembre de 2014

El Armario (Guy De Maupassant)


El armario
L’armoire
Hablábamos   de   mujeres   galantes,   la eterna conversación de los hombres.
Uno dijo:
—Voy a referir un suceso extraño. Y era como sigue:
Un anochecer de invierno se apoderó de mí un abandono perturbador; uno de los terribles abandonos que dominan cuerpo y alma de cuando en cuando. Estaba solo, y comprendí que me amenazaba una crisis de tristeza, esas tristezas lánguidas que pueden conducirnos al suicidio.

Un Ardid (Guy De Maupassant)


Un ardid
Une ruse
El médico y la enferma charlaban junto al fuego de la chimenea.
La enfermedad de Julia no era grave; era una de esas ligeras molestias que aquejan frecuentemente a las mujeres bonitas: un poco de anemia, nervios y algo de esa fatiga que sienten los recién casados al fin de su primer mes de unión, cuando ambos son jóvenes, enamorados y ardientes.

Aparición (Guy De Maupassant)


Aparición
Apparition
Se hablaba de  secuestros a raíz de  un reciente proceso. Era al final de una velada íntima en la rue de Grenelle, en una casa antigua, y cada cual tenía su historia, una historia que afirmaba que era verdadera.

Antón (Guy De Maupassant)


Antón
Toine
I
Se le conocía en diez leguas redonda. Triple Antón, Antón a secas o Antón Pepino, que de tantas maneras llamaban las gentes al señor Antonio Machablé, posadero en Tournevent, famoso aquel pobre lugarejo, perdido en un repliegue del valle que se prolonga hasta el mar. Las diez casuchas que lo forman se han guarecido en la hondonada como se guarecen las alondras en un surco para librarse del huracán y eran una especie de feudo para el señor Antón, apodado también Triple Antón, aludiendo a su excesiva gordura y a este dicharacho que no se le caía de la boca:
—Mi triple anís, es el primero de Francia.

Amorosa (Guy De Maupassant)


Amorosa
Etrennes
Después de comer en su casa, Jacobo de Randal dio permiso al criado para salir, y se puso a despachar su correspondencia.
Tenía costumbre de acabar así la última noche del año, solo, escribiendo; recordaba cuanto le había ocurrido en doce meses, todo lo acabado, todo lo muerto, y al surgir entre sus meditaciones la imagen de un amigo, escribía una frase afectuosa, el saludo cordial de Año Nuevo. Se sentó, abrió un cajón y sacando una fotografía, después de mirarla y darle un beso, la dejó encima de la mesa y empezó una carta:

Amor (Guy De Maupassant)


Amor
Amour
Páginas del «Diario de un cazador»
...En la crónica de sucesos de un periódico acabo de leer un drama pasional. Uno que la ha matado y se ha matado después; es decir, uno que amaba. ¿Qué importan él y ella? Sólo su amor me importa; y no porque me enternezca, ni porque me asombre, ni porque me conmueva ni me haga soñar, sino porque evoca en mí un recuerdo de la mocedad, recuerdo extraño de una cacería en que se me apareció el Amor como se aparecían a los primeros cristianos cruces misteriosas en la serenidad de los cielos.

El Amigo Patience (Guy De Maupassant)


El amigo Patience
L’ami Patience
—¿Qué se hizo Leremy?
—Es capitán en el sexto de Dragones.
—¿Y Puisón?
—Subprefecto.
—¿Y Racollet?
—Murió.
Buscábamos en los rincones de la memoria nombres de los compañeros de nuestra juventud, los cuales no hablamos visto en muchos años.

El Amigo Joseph (Guy De Maupassant)

El amigo Joseph
L’ami Joseph
Todo el Invierno se habían tratado íntimamente en Paris. Después de dejar de verse, como siempre ocurre, al salir del colegio, los dos amigos se habían encontrado nuevamente una tarde en sociedad, ya viejos y canosos, soltero el uno y el otro casado ya.

Allouma (Guy De Maupassant)


Allouma
Allouma
I
Si en tu viaje a Argel —me había dicho mi amigo— te acercases por casualidad a Bordj Ebbaba, no dejes de hacer una visita a mi antiguo camarada el colono Auballe.
Había olvidado el nombre de Ebbaba y el del colono Auballe, cuando, por pura casualidad, llegué a su casa.