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viernes, 5 de septiembre de 2014

Carmen Lyra

Carmen Lyra

Tio Conejo Ennoviado (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Allá una vez hizo la tuerce que tío Conejo se enamoró de tía Venada al mismo tiempo que tío Tigre. Y tía Venada, yo no sé si de miedo o porque de veras le gustaba, al que correspondía era a tío Tigre.

Tio Conejo Y El Caballo De Mano Juan Piedra (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Bueno, pues es el caso que se casaba tío Periquito Sapoyol con tía Cotorrita, y que uno de los padrinos era tío Conejo.

Tio Conejo Y El Yurro (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Allá en un verano, todos los rios se secaron y sólo quedo un yurro con una miseritica de agua. Allí iban todos los animales a beber.

Tio Conejo Y Los Caites De Su Abuela (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Un día estaba tío Conejo en la montaña, metiéndole mil virutas a tía Palomita Yuré, que lo oía sin pestañear: que él era hijo del rey y que vivía en un palacio de oro y plata: que su padre y su madre usaban una corona más alta que el palo en que estaba parada tía Palomita, con ser que era un palo de guanacaste; que tenía mil ochocientos criados y que cuando le hablaban se ponían de rodillas y le besaban los pies.

Tio Conejo Y Los Quesos (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Pues señor, es el caso que tío Conejo se nos había vuelto muy melindres para comer, y a mi amo no le gustaban sino cositas buenas. Decía que ya el churristate lo tenía hasta el copete y a los quelites les hacía ché. Ultimamente andaba antojado de comer queso tierno. ¿Y cómo hago? ¿Y cómo hago? Por fin quién sabe cómo averiguó que un carretero bajaba todos los viernes de una hacienda, --por un camino de la vecindad--, con madera y quesos.

Tio Conejo Comerciante (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Una vez tío Conejo cogió una cosecha que consistía en una fanega de maíz y otra de frijoles y como era tan maldito, se propuso sacar de eso todo lo que pudiera.

De Cómo Tio Conejo Salió De Un Apuro (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Pues ahora verán: yo no estoy bien en qué fue lo que le hizo tío Conejo a tío Tigre, el caso es que lo dejó muy ardido y con unas grandes ganas de desquitarse y juró que lo que era ese gran trapalmejas no se iba a quedar riendo, y no y no.

Como Tio Conejo Les Jugó Sucio A Tía Ballena Y A Tio Elefante (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Pues señor, allá una vez tío Conejo se fue a cambiar de clima a la orilla del mar.

Un día que andaba dando brincos por la playa se va encontrando con tía Ballena y tío Elefante que estaban en gran conversona.

Porqué Tio Conejo Tiene Las Orejas Tan Largas (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Pues señor, un día se le va antojando a tío Conejo tener una estatura mayor, y le habló a un zopilote para que lo llevara a las nubes adonde Tatica Dios.

Tio Conejo Y Tio Coyote (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Una viejita tenía una huerta que era una maravilla.

Allí encontraba uno todo: rabanitos, culantro, tomates, zapallitos y chayoticos tiernos, lechugas. Pero la viejita comenzó a encontrar los quelites de las matas de chayote y de zapallo comidos, y después, daños por todo. Entonces hizo un gran muñeco de cera y lo plantó en la puerta.
Pues, señor, el caso es que tío Conejo era el de aquel tequio; se metía en las noche y se daba cuatro gustos gurruguseando por todo.

Salir Con Un Domingo Siete (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Había una vez dos compadres guechos, uno rico y otro pobre. El rico era muy mezquino, de los que no dan ni sal para un huevo. El pobre, iba todos los viernes al monte a cortar leña que vendía en la ciudad cuando estaba seca.

El Pájaro Dulce Encanto (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Había una vez un rey ciego, como el de "La Flor del Olivar", quien también tenía tres hijos. Muchos médicos lo vieron y muchas promesas llevaban hechas él, la reina y sus hijos, pero los ojos no daban trazas de ver.

La Negra Y La Rubia (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Había una vez un hombre rico que se ocupaba en el comercio. Quedó viudo con una hija y esta hija era una niña muy linda: parecía una machita por lo rubia y lo blanca que la había hecho Nuestro Señor. Además, tenía unos ojos que era como ver dos rodajitas que se le hubieran sacado al cielo. Y sobre todo, sangrita ligera y buena que daba gusto.

La Flor Del Olivar (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

En un país muy lejos de aquí, había una vez un rey ciego que tenía tres hijos. Lo habían visto los médicos de todo el mundo, pero ninguno pudo devoverle la vista.

La Casita De Las Torrejas (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Había una vez unos chacalincitos que quedaron huérfanos de padre y madre y sin nadie quien les dijera ni ¿qué hacen allí?

La Suegra Del Diablo (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Había una vez una viuda de buen pasar, que tenía una hija. La muchacha era hermosa y la madre quería casarla con un hombre bien rico. Se presentaron algunos pretendientes, todos hombres honrados, trabajadores y acomodados, pero la viuda los despedía con su música a otra parte porque no eran riquísimos.

La Cucarachita Mandinga (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Había una vez una Cucarachita Mandinga que estaba barriendo las gradas de la puerta de su casita, y se encontró un cinco.

El Cotonudo (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Pues señor, había una vez una viejita que tenía un hijo galanote e inteligente y además bueno y sumiso con ella, que parecía una hija mujer. La viejita era muy pobre y siempre tenía que andar corre que te alcanzo con el real; lo único que tenía era una casita en las afueras de la ciudad y sus fuerzas, con las que lavaba y aplanchaba, para ayudar a su hijo a quien se le había metido entre ceja y ceja estudiar para médico. Eso sí, que el pobre tenía que pesentarse en la escuela sabe Dios cómo: el vestido hecho un puro remiendo, nada de cuello ni corbata y con la patica en el suelo.

La Mica (Carmen Lyra · Cuentos De Mi Tia Panchita)

Había una vez un rey que tenía tres hijos. Y el rey estaba desconsolado con sus hijos, porque los encontraba algo mamitas y él deseaba que fueran atrevidos y valientes. Se puso a idear cómo haría para sacarlos de entre las enaguas de la reina, quien los tenía consentidos como a criaturas recién nacidas y no deseaba ni que les diera el viento.